18:52 h. Lunes, 23 de Enero de 2017

CUENTO DE CIENCIA FICCION POR BARROCO AUSTRAL

El templo.

El ventarrón haciendo crujir todos los troncos de la vegetación, que su ser siendo era cumplir el papel de estallar como dermis verde y muy húmeda sobre las cubistas paredes del cañón, te retorcía lo alma que nos anima. Después de estar varios meses explorando a lomo de mula las innumerables junglas de la luna santuario Q-26 del sistema de exóplanetas Mortimer Granville, aquella jornada vespertina al llegar al punto más alto de aquel acantilado fue visible el complejo de construcciones ancestrales.

pergaminoaustral.opennemas.com  |  15 de Diciembre de 2013 (04:03 h.)
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El ventarrón haciendo crujir todos los troncos de la vegetación, que su ser siendo era cumplir el papel de estallar como dermis verde y muy húmeda sobre las cubistas paredes del cañón, te retorcía lo alma que nos anima. Después de estar varios meses explorando a lomo de mula las innumerables junglas de la luna santuario Q-26 del sistema de exóplanetas Mortimer Granville, aquella jornada vespertina al llegar al punto más alto de aquel acantilado fue visible el complejo de construcciones ancestrales.

Con esas prontitudes propias de episodios de grandes sagas históricas, el Sr. Antoneille y unos peones dieron forma al artilugio de radiotelegrafía que transmitía fotografías de las páginas de mi diario, con una técnica que convierte cada área de color negro en puntos y cada área blanca en rayas. Dicha transmisión era recogida por los enormes globos Montgolfier donde las señales rebotan hacia las fragatas estelares que con sus enormes velas solares cruzan los espacios en los cuales los relojes funcionan más lentos, cualidad que es usada para llegar a cualquier lugar de la galaxia.

A los pocos días un enjambre de lectores de los antiguos cubrió todo el completo de construcciones, mientras yo me dedicaba a dibujar este templo bajo los tres soles que iluminan estas latitudes del universo. Cerca del cuarto día de exploración pudimos acceder al salón mayor de la construcción principal, donde al iluminar con nuestras lámparas de aceite era visible la enorme araña de metal que cayó de los cielos con disco de los dioses con un dibujo de la pareja fundadora de nuestra especie y el lenguaje críptico que usaron por milenios los sacerdotes para fundar nuestra ciencia y técnicas que tenían como fin esencial buscar el camino al mundo divino que nos hizo este regalo para que nuestra especie se extendiese por las estrellas. 

 

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